Falta de motivación
Hace mucho que no me paso por aquí, dije que lo retomaría pero lo veo un poco imposible con esta falta de motivación enorme que tengo con la fotografía y con casi todo en general. La crisis con la carrera que estoy teniendo desde el año pasado imagino que tiene mucho que ver en esto, tenía muy claro que quería terminarla y hacer el master de fotografía, ese era mi objetivo y estaba segurísima de ello… pero desde el año pasado cada vez tengo menos claro que sea ese el camino que quiero coger.
La idea del master de fotografía si me gusta, es por lo único que sigo allí este año. Pero las asignaturas que me quedan me motivan tan poco que ni siquiera el master de fotografía parece que merezca la pena. El sistema educativo español es una mierda, al menos en bellas artes lo es y yo no tengo aspiraciones de artista moderna que monta instalaciones absurdas para tomar el pelo al personal. Tener que pasar por esa clase de gilipolleces para hacer el master de fotografía me parece de ser imbécil.
Es que veo a mis compañeros emocionarse con esos proyectos estúpidos y no lo comparto, cuando tengo que hacer uno de esos trabajos yo no lo disfruto, lo sufro y eso se nota en el resultado. Porque yo no he nacido para engañar a nadie diciendo que estampar una mierda contra la pared es arte, será que no tengo sensibilidad… como me dio el otro día un tio al que no conocía de nada al escucharme decirle a un compañero que no iba a ARCO porque me parecía una tomadura de pelo.
Y bellas artes es un timo, porque con el paso de los años te vas dando cuenta que casi todo está orientado a las instalaciones y las idas de olla y que mientras peor sea un trabajo mejor nota tendrás, porque lo que cuenta es la idea que había detrás y lo que se supone que la has trabajado (aunque esa idea sea pintar una puerta de rojo y decir que simboliza cualquier estupidez que se te ocurra mientras estás fumado, se tiene que notar la profundidad en tus palabras). Y claro… luego es que no tienes sensibilidad.
Así que todo lo que antes me motivaba estar allí ahora me produce el efecto contrario y creo que el detonante fue dirección de fotografía. Porque dirección de fotografía es una asignatura en la que no se te tiene que ir la olla con instalaciones salidas de una noche de fumar porros, sino que fue una asignatura en la que aprendí de iluminación, encuadres, movimientos de cámara y que disfruté como ninguna otra en los años que llevo de carrera (que son demasiados). A la vista está mi matrícula de honor y el cabreo que me cogí porque creo que mi trabajo no estaba a la altura y que no me la merecía, en ninguna asignatura me quejaría de tener una nota como esa, pero en dirección de fotografía si. Aunque creo que el enfado era más fruto de haber terminado la asignatura y de que no se volviera a repetir que de otra cosa (aunque mi trabajo fue un asco, lo sigo pensando y creo que tendríamos que haber intentado hacer algo en serio y no solo los ejercicios).
Este año tengo otra asignatura de cortos, el año que viene tendré otra más, además de las de fotografía (que me da a mí que esas son de las de pisar cristales porque sino no es arte…) y se acabó todo lo bueno de la carrera. El resto será tragar mierda hasta conseguir los créditos necesarios para tener el título y poder hacer el master. Pero esta vez no el de fotografía, sino un master de dirección cinematográfica en Madrid.
Y no entiendo por qué para hacer ese master tengo que pasar por asignaturas estúpidas de escultura y de proyectos hechos en momentos de colocón de porros (que yo no fumo ni tabaco joder). Porque creo que estoy sobradamente preparada para estudiar dirección cinematográfica y lo que me queda de la carrera es puro trámite.
Porque mi segunda opción es imposible económicamente, es el curso de tres años (¿dos? no estoy segura ahora) de dirección cinematográfica, que más o menos es lo mismo que el master pero sin pasar por el trámite de las asignaturas agonizantes de la carrera, pagando más y sin tener el estúpido título de bellas artes que colgar en la pared si algún día tengo casa propia. Pero tampoco es que no tener el título de bellas artes me quite el sueño si puedo hacer lo que quiero, porque aunque esté mal decirlo cada día estoy más convencida de que realmente es un título que no me va a servir para nada de lo que quiero, solo para recordarme la forma en la que escultura y todas sus derivadas me han amargado la vida durante algunos años.
La próxima vez que escriba algo por aquí intentaré ser menos negativa, en realidad si tendría cosas que contar, aunque no tienen que ver con la fotografía porque la tengo aparcada. Son cosas de tiempo, sonido… pero primero tengo que organizarme las ideas, que lo raras que han sido las clases las últimas semanas por culpa del traslado de facultad tampoco ha ayudado a las vueltas que le doy a la cabeza.
