La historia interminable

Hace unos días hice dos fotos para LVM, el tema de este mes son los colores y recordé el capítulo del desierto de colores de La Historia interminable.

Primero pensé en coger un montón de sal y tizas de colores y pintar montoncito… pero es un poco una guarrería y luego toda esa sal la tendría que tirar o rellenar con ella una botella que no tengo. Y me acordé de las bolitas de hacer pulseras, que ya tenía clasificadas por colores y que algún día que me aburra voy a tener que volver a separar, porque no me apetecía volver a separarlas después de hacer las fotos.

Goab, el Desierto de Colores

Bastian había trepado a una duna de color púrpura y no veía a su alrededor más que colina tras colina de todos los coores imaginables. Porque cada colina tenía una tonalidad que no se repetía en ninguna otra. La más próxima era azul cobaltola siguiente amarillo azafrán, detrás relucían otras de color carmesí, añil, verde manzana, azul celeste, naranja, rosa melocotón, malva, azul turquesa, lila, verde musgo, rojo rubí, tierra de sombra, amarillo índico, rojo cinabrio y lapislázuli. Y así seguían las colinas, de un horizonte a otro, hasta donde los ojos no podían ver más. Arroyos de arena dorados y plateados corrían entre las colinas, separando los colores entre si.
- ¡Ésto – dijo en voz alta Bastian – es Goab, el Desierto de Colores!

B B B

La colina de arena sobre la que estaba Bastian en aquel momento era de color azul ultramar. Separada de ella por un pequeño valle había una duna rojo encendido. Bastian fue hasta ella, cogió con las dos manos arena roja y la llevó a la colina azul. Luego trazón con arena en la ladera una larga línea. Volvió atrás, trajo más arena roja y repitió la operación una y otra vez. Al cabo de un rato había trazado tres gigantescas letras rojas sobre fondo azul:

B B B

Contento, contempló su obra. Aquello no podía dejar de verlo nadie que leyera La Historia interminable. Le pasara a él lo que le pasara, se sabría donde se había quedado.

En la segunda foto metí un poco la pata, porque tendría que haber ido a leer el capítulo del libro antes de montar el desierto… estaba convencida de que las letras rojas las ponía sobre una duna amarilla. Y con lo que me costó montar el desierto y dibujar las letras (estuve dos horas para hacer eso… no pensaba que me fuese a costar tanto) no tuve ganas de repetirlo con los colores correctos. Además para repetirlo tengo que separar de nuevo las cuentas en sus colores y eso será una tortura el día que me ponga a hacerlo.

Tengo otras ideas para las fotos de este mes que espero poder poner en práctica, necesito una luz más bonita que la que tengo en casa. Terminaré subiendo a la terraza, aunque su acceso me de un poco de miedo.

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